La Carcel de Castiadas

La Carcel de Castiadas. Visitas aconsejadas desde Villasimius.

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A 15 kilometros de Villasimius se puede visitar la antigua Carcel de Castiadas, la mayor colonia penal agrícola y la más antigua de Italia, construida a partir de 1875, a instancias de Eugenio Cicognani, que se convirtió en su primer director, con el doble objetivo del saneamiento del territorio de la malaria y la reinserción social de los presos mediante la enseñanza de las normas sociales, la educación básica y un trabajo.

En contra de las intenciones del director, los primeros treinta reclusos fueron elegidos entre los condenados a cadena perpetua, venían de la prisión de San Bartolomeo en Cagliari, desembarcaron en Cala Sinzias el 11 de agosto de 1875, acompañados por siete guardias carcelarios, por barco, porque no había carreteras en la zona, que llevaba unos 350 años abandonada por causa de la malaria. Los primeros días fueron muy duros, con una alta mortalidad debido principalmente a la privación y la malaria. A pesar de esto los presos de la carcel, en primer lugar alojados en simples cabañas de madera, construyeron los edificios de la colonia penal, las carreteras, drenaron los pantanos, plantaron numerosos árboles de eucalipto (una especie recién llegada de Australia, que tenía la capacidad de absorber una gran cantidad de agua, drenando la tierra), y crearon los campos, granjas y sentaron las bases para la autosuficiencia alimentaria de la colonia.

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En este punto fue posible para el Director Cicognani llevar adelante su idea inicial sobre la recuperación social de los condenados, los condenados a cadena perpetua fueron sustituidos por los delincuentes comunes, que después de un período en prisión para cumplir su condena, eran destinados a la reinserción en la sociedad. A estos reclusos se les enseñó a leer y escribir, a respetar las normas sociales y se le enseñó un trabajo. Sólo a los presos que mostraban una actitud positiva se le permitió trabajar fuera de la prisión, estaba previsto un salario mínimo por su trabajo: desde los trabajos más simples de abonadores y cosechadores que tomaban 0,65 liras por día, hasta los pastores y insertadores de frutales que recibían 1,30 liras por día. Su pago se dividía en tres partes: una parte le era entreganda para comprar productos básicos dentro de la prisión además de los que pasaba el sistema penitenciario (en caso de daños a la propiedad de la colonia penal pero esta paga se le retenía para pagar los daños), una segunda parte era enviada a las familias, una tercera era guardada para serle entregada en el momento en que fueran liberados, para que pudiesen tener un poco de ahorros para comprar lo necesario para poder trabajar con honestidad (animales de granja, una pequeña parcela de tierra o herramientas de trabajo).

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Los presos más mansos, que tenían permiso para trabajar al aire libre, se alojaban en dormitorios de 10 camas, se despertaban a las 4 en verano y a las 6 en invierno, con un descanso de una hora para el almuerzo y luego seguían trabajando hasta 17 , a las 18.30 horas eran encerrados por la noche, tenían una ropa de color crema y estaban obligados a afeitarse e ir a misa. Los detenidos que violaban estas reglas eran privados del derecho a trabajar fuera de la prisión (y del consiguiente pago), tenían un vestido con rayas verticales (fácilmente reconocibles en caso de fuga), eran alojados en celdas de aislamiento en las que no se podía ver el cielo, o en función de la  infracción, bloqueados con planchas metálicas o camisas de fuerza o enviados al cuarto oscuro, una celda totalmente desprovista de luz solar. Se les alimentaba con pan y agua por períodos de hasta una semana en una fila (si el castigo era más largo tenían derecho a una comida variada por semana). En las celdas de aislamiento los adultos tenían que dormir en el suelo de granito, mientras que los niños que todavía tenían que crecer, tenían el derecho a una cama que consiste en una plancha de madera elevada del suelo.

La colonia penal llegó a tener miles de hectáreas de granjas, cultivadas con trigo, avena, oliveras, naranjos, almendros, limoneros, legumbres y alfalfa, se criaban conejos, pollos, ovejas, vacas, se producían quesos y carbón, que eran periódicamente enviados a Cagliari para ser vendidos, con las ganancias se pagaban los sueldos de los guardias y detenidos. También trató de implantar el cultivo de moreras para la producción de seda, pero no siguió adelante por el calor excesivo.

A partir de 1941 se iniciaron los trámites para traspasar la colonia penal primero al Ente Ferrarese di Colonizzazione, posteriormente sustituido por el Ente di Trasformazione Fondiaria Agraria della Sardegna hasta el cierre definitivo de la carcel en 1956. Desde entonces, los establecimientos penitenciarios se han ido enfrentando a una lenta degradación, sólo recientemente el municipio de Castiadas, que llegó a ser independiente de lo de Muravera en 1986, entró en posesión de los edificios de las prisiones y está lentamente emprendiendo la restauración y apertura al público del enorme complejo.

Después de visitar las cárceles se recomienda una buena cena en el restaurante “las viejas prisiones”, allí enfrente.

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Web: David Oliveras | Carles Salas